Hay regalos que no curan el cáncer. Pero sí ayudan a seguir luchando.
- 29 jul
- 4 min de lectura
Hay momentos en los que un juguete deja de ser simplemente un juguete.
Para un niño que acaba de salir de una sesión de quimioterapia, puede representar una pausa en medio del tratamiento, un motivo para sonreír o, simplemente, la oportunidad de volver a sentirse niño por unos minutos. No cambia un diagnóstico ni sustituye un tratamiento, pero sí puede transformar la manera en que se vive uno de los días más difíciles.
Esa sencilla idea fue el origen de un proyecto que hoy beneficia a cientos de familias en el Hospital Infantil de México Federico Gómez y que reunió el esfuerzo de diversas organizaciones, entre ellas el Club Rotario Plateros Centro Histórico.
Una idea nacida del amor

En 2020, Daniela Lombardo recibió la noticia de que su hijo Alexis, de apenas dos años, había sido diagnosticado con un tipo poco frecuente de cáncer infantil. Durante su tratamiento en Estados Unidos descubrió que, además de la atención médica, el juego, la música, los libros y los juguetes ayudaban a los niños y a sus familias a enfrentar el proceso con mayor fortaleza. Alexis, como muchos otros pequeños, encontraba en esos momentos un respiro que le permitía seguir siendo niño en medio de la enfermedad.
Tras su fallecimiento en 2021, Daniela decidió transformar esa experiencia en un propósito de vida y fundó Cassava Roots Foundation, con la misión de crear espacios que acompañen emocionalmente a niñas y niños con enfermedades hematooncológicas y a sus familias. De esa visión nació el proyecto de construir ludotecas dentro de hospitales infantiles, como la que hoy abre sus puertas en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.
La ludoteca inaugurada recientemente en el Hospital Infantil de México Federico Gómez representa un paso más en esa misión.
Cuando una alianza se convierte en impacto
Aunque la inauguración ocurrió hace unos días, el proyecto comenzó mucho antes.
Hace aproximadamente dos años, el Club Rotario Plateros Centro Histórico inició el trabajo de una subvención internacional destinada a fortalecer la atención de niñas y niños con cáncer. Además de apoyar la adquisición de equipo para cirugías pediátricas oncológicas, la subvención permitió destinar recursos para la compra de juguetes, libros y materiales que hoy forman parte de este nuevo espacio.

Este proyecto demuestra una de las mayores fortalezas de Rotary: la capacidad de reunir personas, instituciones y recursos alrededor de un mismo propósito.
La Fundación Cassava Roots, Fundación Grisi, la Secretaría de Salud, empresas socialmente responsables y el Club Rotario Plateros Centro Histórico unieron esfuerzos para hacer realidad una iniciativa que, por sí sola, ninguna organización habría podido desarrollar con el mismo alcance.
Detrás de esa colaboración también hubo un trabajo constante que pocas veces es visible. Alejandro Flores, responsable de Fundación Rotaria dentro del club, encabezó la gestión de la subvención, coordinando durante meses los procesos administrativos, las alianzas y el seguimiento necesario para convertir una idea en un proyecto concluido.

Del mismo modo, la colaboración de Estela y el apoyo de Luis Márquez, contador del hospital, facilitaron la coordinación entre ambas instituciones para hacer posible la entrega del proyecto.
Un espacio para volver a ser niño
La nueva ludoteca fue diseñada para que las niñas y los niños hospitalizados puedan participar en actividades recreativas y educativas durante su estancia. Más que un salón lleno de juegos, representa un lugar donde pueden leer, jugar, imaginar y compartir momentos con sus familias mientras continúan su tratamiento.

Como parte de esta iniciativa, también se habilitó un estante con juguetes para que los pequeños pacientes puedan recibir uno al concluir sus sesiones de quimioterapia. Y cuando finalmente llega el día en que terminan su tratamiento, una campana espera ser tocada para celebrar el comienzo de una nueva etapa.
Son símbolos sencillos, pero profundamente humanos. Recordatorios de que, incluso en medio de la adversidad, siempre hay espacio para la esperanza.
El verdadero valor del servicio
El verdadero logro de esta historia no es la inauguración de una ludoteca.
Es comprobar que el servicio tiene la capacidad de transformar experiencias difíciles en oportunidades para otros. Que una madre convirtió su dolor en un proyecto que hoy acompaña a cientos de familias. Que una subvención de Rotary trascendió el papel para convertirse en un espacio lleno de libros, juegos y sonrisas. Y que, cuando distintas organizaciones trabajan con un mismo propósito, el impacto alcanza a personas que probablemente nunca conocerán los nombres de quienes hicieron posible este proyecto.
En Rotary solemos decir que servimos para cambiar vidas. A veces ese cambio comienza con una cirugía, otras con una beca o con agua potable. En esta ocasión comenzó con algo mucho más sencillo, pero igual de poderoso: un lugar donde un niño pueda volver a jugar mientras reúne fuerzas para seguir luchando.


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